2006-12-01

¿Por qué?. ¿Y por qué no?.

En los tiempos mozos, en los que la facultad era prisión y hogar a la vez corría la leyenda, urbana del examen de filosofía. Según decían los sabios de la facultad, apareció como única pregunta de examen el siguiente enunciado: ¿Por qué?.
La mencionada leyenda, que tras los años contaba ya con hijos y nietos según fuese de un examen de selectividad o bien de la propia carrera de Filosofía, terminaba con un héroe anónimo respondiendo de forma simple y directa con una escueta frase: ¿Y por qué no?.
Nuestro querido héroe había salvado el examen de forma brillante y siguiendo la ley del mínimo esfuerzo. Además había logrado la mejor nota posible con semejante pregunta.

No sé si será cierta o no la historia en cuestión pero, desde luego, es aplicable en muchas situaciones.

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