2007-01-23

Fútbol, fútbol, fútbol ...

Me he divertido mucho con el asunto de la charla de Ramón Calderón, presidente del Club de Futbol Real Madrid, en el Centro Universitario Villanueva. Para quien quiera leersela, la transcripción esta disponible aquí.

En mi pequeña opinión, el fútbol puede ser dos cosas: un entretenimiento o un deporte. La diferencia reside en si lo prácticas o lo ves. Lo que no creo que pueda ser es una religión o un arte. Digo esto porque la charla de este individuo ha conseguido dar la vuelta al mundo en menos de 24 horas como si se tratase de un asunto de primer órden mundial. Posteriormente ha provocado rios de tinta y bits a lo largo y ancho de la prensa deportiva.

Tras leer la mencionada transcripción la sensación que me quedó es que no dijo nada que se saliese de la normalidad. Lo que realmente se sale de la tabla son los salarios y el ego de los jugadores de fútbol.

Uno de los artículos resultantes que más me ha gustado ha sido uno que saca paralelismos estre cocineros-estrella y fútbolistas publicado en el periódico El Norte de Castilla.

A nivel personal recuerdo todas las veces que mi madre me ha dicho que "ojala fuese un Raúl". Pienso en el día en que Raúl González Blanco hizo su selectividad en la misma facultad donde yo trabajaba como becario mientras estudiaba la carrera. No se me olvidará la cara de suficiencia que portaba y lo fuera de sitio que se encontraba. No mama, no quiero ser Raúl, por mucho dinero que tenga.

Mi reflexión: ¿Por qué la gente que menos aporta a la sociedad, como los deportistas de élite, son los que más reciben de ella?. ¿Por qué quien quiere hacerla avanzar y conocer más está en situación tan precaria?. ¿Por qué no admiramos, en su lugar, a gente como Juan Ignacio Cirac?

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