2007-09-24

Safo

Nunca pensé leer este libro. Sinceramente. Nunca pensé que, aun gustándome la poesía, leyese un libro de poemas traducidos. Y menos un libro como este: Poesías de Safo traducidas del griego clásico.

Me acerqué al libro porque conocía al autor, lo mucho que deseaba escribirlo y su capacidad para usar, moldear y hasta retorcer el lenguaje.

Dejadme que con solo una linea de los poemas de Safo dé un hilo que permita seguirlo hasta terminarlo:

"Yo no aspiro a tocar la inmensidad del cielo" 27 [52 L.-P.]

Los poemas son solo una parte. El conjunto es como una tarta bien hecha: una capa de bizcocho y otra de mermelada. Los comentarios y la historia de la traducción son, si cabe, tan emocionantes como el contenido. Permitidme mostrar un parrafo:

"Y luego vendría, inevitablemente, la literatura. Papiros desvencijados que conservan los ecos de las primeras - y artificiosas - compilaciones alejandrinas; citas dispersas en otros autores antiguos, las más con fines anodinamente gramaticales o ejemplificadores; versos hechos añicos sobre una vasija rota. Y, sobre todo, un inmenso repertorio de silencios. En eso ha quedado la poesía de Safo tras la marcha de su auditorio. Y de semejante escombrera se nutre esta traducción."

Termina el libro con las notas de traducción y un texto sobre la literatura española y su relación con Safo (de otro autor). Amargo y ácido que completan el dulce y terminan de llenar y crear apetito por las palabras.

Actualización :
Reseña en ABC

J.M. Macias

A mis oídos llegó que un antiguo amigo perdido en el tiempo había escrito un libro, libro que terminé de leer hace poco: Poesias, Safo.

A J. M. Macias le conocí en la ESN de la Universidad Autónoma de Madrid. Por aquellos años que pertenecimos a la asociación, aquello era tanto un foro de intercambio de ideas como un lugar de apoyo a estudiantes extranjeros que llegaban a nuestra universidad. Con JM, así como con otros "de letras", intercambiaba conocimientos sobre literatura, etimología, autores y arte por ciencia, tecnología, informática y comunicaciones. JM siempre me comentó lo mucho que le gustaba, y le gusta, el griego clásico y lo mucho que quería traducir los poemas de Safo a su manera.

Sorpresa la mía cuando me encuentro un correo suyo en mi buzón. Me alegré mucho de recuperar un amigo perdido. Sorpresa aun mayor cuando me cuenta que ha terminado el libro del que tanto me habló. Me alegré de que un amigo logre una de sus metas.

Pude verle y hablar con él. Me comento que, gracias a mi, se aficionó a Linux y le dio una oportunidad a Tex. Actualmente pertenece a CervanTex y, al igual que yo pero por distintos caminos, ha llegado a ser usuario de Ubuntu.

Compré y leí su libro. Leo su blog. Y ahora me alegro de volver a tener una referencia de alguien que escribe con amor por las palabras y que es un ejemplo sobre como escribir bien, muy bien, con mucho arte.

Ojalá escribas mucho, J.M., que el mundo lo lea y que disfrute con ello.

2007-09-05

Bruselas, o tal vez no.


Una vez más, el aeropuerto y el tiempo cambiante de Bruselas. Es una ciudad en la que, aun habiendo estado muchas veces, nunca me pareció espectacular ni me he sentido completamente cómodo. Sin embargo, me va ganando poco a poco y cada vez que la visito me siento más y más a gusto en ella.
Ciudad cosmopolita, casi por necesidad, afortunada por ubicación y atípica por condición. Resulta tan extraña como sus manjares famosos: los bombones de chocolate, los gofres y los mejillones. Sus edificios y lugares representativos, tan distintos y dispares, son un reflejo de lo que es, una amalgama que no cristaliza pero en la que los componentes no se separan. Decepción, admiración curiosidad y sorpresa son fuego aire agua y tierra en este lugar. Ya la señales de sus calles en lenguas tan dispares como el flamenco y el francés te saludan con ambigüedad, la "Grand Place" (Gran Mercado) o la Catedral de San Miguel y Gudula nos asombran, mientras el Manneken Pis nos deja perplejos.

Aún no se si me gusta o no, no se si lo sabré, pero, mi curiosidad quisiera averiguarlo.
Bon soir Bruxelles, et rêves doux.