2008-02-29

¡Canguros!

En la reserva natural de Tidbinbilla, ACT, Australia.


Unos animales adorables, se quedaban tranquilos hasta que estabas a unos tres metros de ellos ... entonces, parecian querer posar para la foto.


Luego se iban saltando alegremente a seguir disfrutando de su comida.

The proper side of the road.



Conducir por la izquierda, "the proper side of the road", supone un esfuerzo consciente para evitar girar de forma equivocada o ponerte en el carril incorrecto. Las salidas de la autopista se encuentran al lado contrario del esperado, igual que la radio, los controles de las ventanilla o, incluso, los intermitentes. Creo que puse el limpiaparabrisas unas 10 veces durante las 3 horas que me conduje desde Sydney hasta Canberra. Por suerte encontré facilmente la ciudad y el hotel. Eso si, me costo mas de un cuarto de hora de frustración averiguar como llegar hasta la puerta del hotel. Parecia un pollo descabezado conduciendo.

Cuando por fin llegué al hotel me duché, lave mi ropa y me eché a dormir. Al fin en Canberra.

2008-02-28

El infierno es un aeropuerto ... (III)

Por fin retomamos el vuelo para cubrir los 6.000 km por delante hasta Sydney. Por suerte solo llevamos una hora de retraso cuando salimos asi que cuando llegue no será demasiado tarde, aunque, aun así, será de noche. Me traen la cena y despues de tomarmela, me quedo dormido mientras intento ver una pelicula mas. Tras una larga cabezada despierto antes de aterrizar.



Recuerdo una discusión sobre cual era el punto más alejado de Sydney sobre la tierra. Yo defendía que Australia es casi las antipodas de España. Una busqueda en la Wikiedia (que todo lo sabe) me muestra este curioso mapa. Descubri con él que la isla norte de Nueva Zelanda es, exáctamente, las antipodas de Madrid. Se puede ir mas lejos pero, no mucho más.
La diferencia horaria, en esta época del año son +10 horas y, al tratarse del hemisferio sur, es verano. Resulta descolocante y desubicante cambiar de la noche al día y del verano al invierno. El caso es que ¡me encanta la experiencia!.

Una vez en el aeropuerto me dirijo al control de pasaportes y demuestran una buena organización. Una vez han pasado los australianos, nos dirigen a los extranjeros a las ventanillas de control dedicadas para los locales. En un tiempo record atravesamos los pasajeros del 747 el control.

La cinta de equipajes los escupe más rápido de lo que se pueden recoger. Sin embargo, el mío no aparece. Que desesperante resulta saber que tendrás que llevar la misma ropa con la que ya has pasado más de 40 horas, al menos durante 12 horas más. Tras la reclamación tomo el coche alquilado y me dirijo hacia el sur a Canberra. Por una vez el jet-lag va a mi favor y me permite conducir de noche sin tener sueño.

Sydney me da la bienvenida con una noche fresca y veraniega.

2008-02-26

El infierno es un aeropuerto ... (II)

Una vez en Londres y, deseando tomar mi vuelo a Sydney, me dicen que este ya ha salido cuando llego a la terminal 4, desde la terminal 1. Por suerte, British Airways me ofrece una habitación de hotel (El Hilton Heathrow) y un hueco en la lista de espera del vuelo que sale 14 horas mas tarde del que quisiera haber tomado. Podría ser peor, me podría pasar que no me aceptasen en ese vuelo y tener que esperar 24 horas para el siguiente.

Tras 2 horas de espera me dicen que ha quedado una vacante en el vuelo de Qantas y que podre llegar a Sydney el Domingo por la noche (20:00), tras haber salido de Madrid el viernes por la tarde (16:30). No esta mal ...

Impresiona mirar un avión Boing 747-400 de cerca. desde fuera se ve enorme, como un ave magnifica y grandiosa capaz de vuelos maravillosos. (Una lastima haber perdido mi vuelo, habría ido en un Airbus 380, mucho mas elegante e imponente). Sin embargo, cuando piensas que vas a pasar mas de 21 horas dentro del aparato, de pronto se te antoja pequeño, demasiado pequeño.

El vuelo para en Singapur para recargar motores. Qantas me sorprende con un menú rico, curioso y bastante sabroso, un trato excelente y un asiento muy confortable para una clase turista. Y, lo mejor, mas de 12 películas para ver en mi propio asiento (ninguna en español). Me pongo al día en cuestiones de cine y disfruto de hasta 5 de las propuestas que el sistema multimedia me hace mientras recorremos los primeros 10.600 km del vuelo.

El aeropuerto de Singapur huele a limpio, a fresco y a muy cuidado. Esta todo impecable, como para un reportaje de "Casa y Jardín" y aun así se ve a gente limpiando cristales y pasando la aspiradora. La sensación es fantástica, una mezcla entre calma y serenidad producto del lugar y el jet-lag. Pienso muy seriamente que en algún momento de mi vida he de volver a Singapur.

Tras media hora de carrera por el aeropuerto buscando un cable par mi portátil, hay que volver al avión y pasar, otra vez, por un escaner de seguridad. Sydney espera ...

2008-02-25

El infierno es un aeropuerto ... (I)

Cuando uno se plantea ir a la otra punta del mundo, sabe que no será tarea fácil y, sorbe todo, que va a ser un viaje muuuuy largo.

El viaje comenzó con un poco de mal pie, cuando el auto-check-in no funciono como se esperaba. Bueno en cierto modo si, ya que no hizo que tenia que hacer sino que, simplemente se quejo diciendo un "no me figura". Por suerte, una amable empleada de Britsh Airways me ayudo con el problema porque, tal y como dijo, "le había caído bien" (ventajas de ser el único que dice "buenas tardes" antes de pedir ayuda). Su estimado compañero del mostrador hizo graves esfuerzos para lograr entregarme una tarjeta de embarque pero, como la Electronic Travel Authority australiana no quería reconocer el visado, acabo haciéndole una tarjeta de embarque escrita a mano. He visto cosas exóticas, pero esta supera a muchas.

Por fin, me dirijo hacia las hordas de vigilantes jurados que flanquean el acceso a la zona de embarque donde, en medio del follón provocado por la gente que no espera a que le den paso y una mama exigiendo ayuda para meter el carrito del niño por la maquina de rayos X, un individuo pasa delante mía mientras el arco detector de metales grita desesperado pero nadie le escucha. Seguridad, en esta ocasión, eufemismo de locura mezclado con estupidez.

El vuelo sale con quince minutos de retraso. Todo un lujo, ¡solo 15 minutos!. Volamos hacia Londres ... ¿nos esperara la niebla?. Me temo que no, lo pude comprobar mientras el avión daba 4 vueltas hasta recibir la noticia de que disponía de un hueco para aterrizar. Toma de tierra: el becario de piloto nos muestra como no debe aterrizar un avión de pasajeros. Suerte que previamente nos había prevenido con una maniobra que hizo palidecer hasta a los mas valientes y experimentados. Para recuperarnos nos ofrecen una espera de mas de 45 minutos, encerrados en el avión, mientras el aeropuerto de Heathrow asigna una puerta a nuestra aeronave. Pero ... el lugar destinado a estacionar esta ocupado por un avión de Finnair que no consigue salir fecalmente, otros 15 minutos. Una vez nos deja sitio, la pasarela se niega a cooperar ofreciéndonos otros 20 minutos de espera.

Londres, por fin. Aun queda el tramo mas largo pero, desde luego, esto promete.

2008-02-22

El viaje más largo ...

Hoy comienzo el viaje más largo de mi vida.
¡Que nervios!, ¡que emoción!.

Ya empiezo a echar de menos a mi gente y a mi casa.
Desde este pequeño reducto de internet os seguiré contando.

2008-02-20

2008-02-07

Nexos: Bibliotecas y Sampedro

Desde pequeñito tengo cierta afición a la lectura. Aquellas series de libros de "Los Cinco" de Enid Blyton y de "Los Hollister" de Jerry West llenaban la pocas horas que pasaba quieto en los veranos sanabrases. En invierno los libros de Barco de Vapor de entre los que recuerdo "La nariz de Moritz", "Las aventuras de Vania el Forzudo" y uno de mis favoritos "La señora Frisby y las Ratas de Nihm" me aportaron muchos ratos de lectura, especialmente antes de irme a dormir.
La biblioteca fué también un lugar donde me sentía cómodo (cuando paraba quieto) y donde encontré la incomparable "Historia Interminable" de Michael Ende a la que le siguió la impresionante "Momo".
Fue a partir de los 15 cuando empecé a escuchar más y más música reduciendo mi nivel de lectura sin dejarla en ningún momento.
Curiosamente solo la universidad logró que durante 3 años no quisiera acercarme a nada escrito en papel. Una vez superado el "trauma" he recuperado con cariño la lectura y he encontrado en mi pequeño pueblecito unos lugares que incitan a la lectura: Su pequeña Biblioteca y la Librería de la Fuenfría . Fué es esta última donde encontré la información sobre el "No al prestamo de pago en las bibliotecas" y le hice una reseña en su momento. El nexo ha llegado ahora, visitando el Blog de David Bravo y encontrando esta entrada:

POR LA LECTURA
José Luis Sampedro


... de imprescindible lectura (valga la redundancia).