2008-04-14

Estocolmo, Torrecilla de Alcañiz, Leipzig.

Las 2 semanas posteriores a una boda suelen venir con un viajecito al caribe.
En nuestro caso vino con un pequeño rosario de lugares entrañables.

Estuvimos en Estocolmo, una de las ciudades más bonitas que he visitado. Hizo frio, viento y además, nevó. Aun con todo eso fue un viaje memorable. La ciudad tuvo a bien vestirse de blanco para nosostros durante un par de días. Disfrutamos de sus calles, de sus vistas, del hotel y de su gastronomía. Recomendar, como no, un paseo por el Gamla Stan y una visita a Skansen. El museo Vasa también merece la pena, especialmente para amantes de la historia y/o de los barcos. Un pequeño gran descubrimiento es el mercado de Östermalm, donde hay unos pequeños restaurantes en los que se come de maravilla (entre otras cosas el mejor salmón que haya probado). Es mi segunda vez allí y aseguro que no me importaría volver una tercera.

Luego pasamos por Torrecilla de Alcañiz. Un pueblo entrañable, de los que hacen que la palabra entrañable crezca. Por alli nos juntamos con un grupo de amigos que hicieron que la semana santa fuese gloriosa. Descanso y buenos alimentos completaron la estancia.

Por último volvimos a Leipzig. Una de esas ciudades con un tamaño perfecto. Ni muy grande ni muy pequeña. Digo volvimos porque es casi nuestra segunda ciudad. Una pequeña Salamanca en Alemania donde la gente es mucho más abierta e igual de correcta que en el resto del país. Leipzig nos recibió con sol y mucha alegría, oliendo a comida sabrosa (como siempre) y, aunque crecida, con las mismas cosas que la hacen maravillosa.




.. y por último, de vuelta a Casa.

2008-04-01

Ich bin verheiratet

O lo que es lo mismo, estoy casado.

El pasado día 15 de marzo de 2008, pasé a mejor vida engrosando la lista de los individuos que quieren compartir su vida con otra persona de esta forma tan especial que supone el casarse. La verdad es que me siento muy feliz y contento con lo que he hecho. He oido a mucha gente diciéndome "inconsciente, insensato", pero más de la mitad lo hacían con una sonrisa en los labios y un brillo especial en los ojos.

La ceremonia fue pequeña, tan pequeña como se pudo y hubo personas a quienes no les fué posible venir (varios niños más poblando el mundo), de modo que no se pudo contar con un buen puñado de gente a quien se aprecia. A todos ellos un abrazo.

El día fue realmente emotivo, un dia lleno de sensaciones y de cariño. Ilusión a raudales y mucha felicidad. Me lo pasé genial y creo que puedo decir que mi esposa también. :-)

Para ella, que hace que los días sean más bonitos, y que mis fuerzas y mi paciencia se hagan grandes cuando parece que no quedan, para ella, un cesto de besos y un saco de abrazos.