2009-01-26

Atomium

Bruselas puede ser lo que tu quieras. Y lo que no quieras también. Puedes tener 6 días seguidos de mal tiempo con 2 pausas diarias de 5 minutos de sol en pleno verano y, puedes tener días radiantes en pleno invierno. Si no te gusta el tiempo, sientate un rato y espera, seguro que cambia.

Este Diciembre pasado tuve la suerte de poder disfrutar de un fin de semana en buena compañía (la mejor) de esta ciudad. Aproveché todos los días que he pasado paseando por sus calles durante la tarde, con poca luz y no mucho movimiento, para redescubrirla durante un día que además, fue hasta soleado. La catedral de San Miguel y la Grand Place lucían como nunca pero, lo que más me gustó fue el Atomium.


Verlo es maravillarse ante la posibilidad de lo imposible y la capacidad de la ingeniería para dejarse retar por la imaginación. El edificio data del año 1958, cuando se celebró la expo de Bruselas ... muy ambientado con Vespas y Fiat 500 de la época. Adentrarse en el es como un pequeño "viaje alucinante" en el que uno se transportase y transformase a través de un microscopio electrónico y pudiese caminar por dentro de un clúster metálico de nueve átomos de hierro. Sencillo, estructurado, desafiante, y muy muy bonito.

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