2009-06-17

Helsinki, la ciudad misteriosa.

Viajé a Helsinki. Pasé una semana alli. No era la vez que más ganas tenía de viajar y mi estádo de ánimo no era ni el más calmado ni el más positivo. Parece que era el momento ideal para ir a una ciudad como esta. El viaje transcurrió sin problemas, ni pérdidas de equipaje ni retrasos inesperados.

Incluso, hubo tiempo de visitar Suomenlinna durante una soleada tarde de domingo. Esta pequeña isla del archipielago que corteja Helsinki, es patrimonio de la humanidad (según la UNESCO). En su momento no me impresionó mucho ni su aspecto rocoso, ni el verde que asomaba por cada esquina ni la fortificación que luce. Ahora ocn un poco más de pespectiva, y revisando las fotografías, me va gustando un poco más. Un punto a destacar es el especial caracter del mar Baltico que rodea la isla y separa a Helsinki de Estocolmo. El Báltico es un mar que quiere ser lago y sueña con haber sido río. Es poco salado, sereno y calmado, sincero incluso. Inspira melancolía, paz y hasta recogimiento. Muestra, en si mismo, muchos de los rasgos que encuentras en suecos y fineses.

La ciudad, como sus gentes, es muy práctica y sencilla. Un lugar donde, a pesar del marcado caracter propio se deja sentir la herencia de Rusia. Un viaje que probablemente no repetiría, pero que me alegra haber hecho, y en el que un poquito de Finlandia se ha quedado en mí.

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