2009-08-14

Blackbird Rising: Birth of an Aviation Legend

Un avión. Completar su diseño es algo que a cualquier ser humano le parecería complicado. La sola idea de hacer un objeto capaz de volar supone un reto, basta con probar a hacer un avión de papel que vuele en línea recta. Si a este reto le añadimos que las características del avión no serán una mejora o evolución de uno anterior sino, algo que aun no se ha logrado, que nunca se ha hecho, el asunto comienza a tener tintes titánicos. Para hacerlo aun más complejo, el diseño y las pruebas se harán en secreto y solo un grupo muy reducido de personas tendrán acceso a más de la mitad de la información. Añadámosle el desarrollo de sistemas de navegación automáticos empleando las estrellas, sistemas de guerra electrónica capaces de confundir señales de radar y todo tipo de cámaras y sensores. Todo ha de poder funcionar a más de 10.000 metros de altitud y a más de 3 veces la velocidad del sonido. El reto comienza a convertirse en un desafío mayúsculo, casi inabordable. Si además lo ponemos en el contexto tecnológico de la década de los '60, con capacidad de computación y procesado de información digital muy limitada el asunto parece prácticamente imposible. Este libro de Ciencia-No-Ficción nos cuenta la historia de como se creó uno de los artefactos voladores con más carisma que hayan surcado los cielos: el SR-71 Blackbird. Escrito en un tono muy relajado y directo "Blackbird Rising: Birth of an Aviation Legend" es un libro interesante, intenso, intrigante, por momentos denso y muy divertido solo recomendable para fanáticos de la aviación y/o personas que tengan que dirigir proyectos que parezcan imposibles. Se recomienda contar con un amigo de los EEUU, angloparlante nativo y, si es posible, entradito en años, que pueda ayudar a traducir algunas expresiones que se utilizan en el libro.

2009-08-04

Y por fin, el ampli.

Muchas vueltas he dado hasta encontrar este amplificador para bajo. En realidad no han sido tantas pero si han sido un tanto largas.
Durante meses mi buen amigo V me ha prestado un ampli de bajo que puedo recomendar a todo el que quiera un ampli currante, efectivo con personalidad y buen sonido: el indestructible "Peavey TNT". Sin embargo mi cabeza estaba intentando conseguir un sonido mas "ancho" y "redondo", es decir, con mas frecuencias en graves y agudos y con un poco de color a válvulas.
Mi primer intento fue con Ampeg, entre otras cosas porque su reputación es intachable. Hice una prueba con el "BA115HPT" y no pudo ir peor. Le faltaba pegada, se quedaba canijo al lado del TNT, no tenía suficientes graves cercanos a los medios y, lo peor, no emocionaba.
Quedé con un buen amigo en su actual trabajo en Monster Guitars. Algo me había dicho que me llevase mi bajo asi que pude probar en las condiciones más adecuadas (para ser una tienda). Como me fio mucho de su buen gusto, al decirme "Pruebate un Marshall" no lo descarté de inmediato. Mi actitud hubiese sido "¿Marshal de bajo? ... eso no suena".

Probé el siguiente equipo:
Las pruebas fueron "a cara de perro" sin colorear, con la ecualización plana, sin emplear trucos como "boost" de graves ni acentos en agudos, solo el sonido del ampli tal cual. Me convenció de inmediato. El sonido tenía fuerza, cuerpo, brillo y llenaba tanto como quería. Mi colega Manu, desesperado intentaba que probase distintas ecualizaciones. Luego, en el local, hube de darle la razón, el ampli es mucho más versátil de lo que me imaginaba. Para añadir la guinda, cuenta con dos canales independientes más un tercero que permite mezclar los anteriores, y todo, controlable desde un "footswitch" que viene de serie.

En cierto modo creo que he conectado porque el ampli tiene el sonido honesto y con fuerza del Peavey TNT y el brillo y la versatilidad de los Valvestate (también con previo de válvulas + amplificación de transistores) que Marshall fabrica para guitarra.

Así que: queridos amigos bajistas, si andáis buscando ampli, dadle una oportunidad a los colegas de Marshall, han sabido hacer muy bien los deberes.