2014-06-24

Hamburg

Hamburgo no es un lugar al que sea fácil llegar. Tiene aeropuerto, puerto, estación de tren (la de la imagen, para mas señas) y múltiples conexiones por carretera y, sin embargo, no resulta fácil llegar. Tiene uno la sensación de estar atravesando un pequeño bosque, para llegar a la zona donde el rio hace un meandro, que nos espera para bañarnos.  La primera impresión no es especialmente buena, tampoco especialmente mala, y sin embargo no resulta neutra. Todo resulta muy predecible, como si nada estuviese fuera de su sitio y esto hace que se sienta uno, en seguida, como en casa, para poco a poco descubrir que se trata de una ciudad luminosa, a la que el clima le hace burla en cuanto tiene ocasión. Una ciudad marinera sin mar, de cuerpo alegre y alma melancólica, un sitio para, sin tener que aislarte del mundo, poder desconectar. Resulta intrigante que, con los ligeros aires que se da con Estocolmo, con la que culinariamente tiene puntos de encuentro (como las salsas para el pescado) y sin embargo, puntos distantes como las espectaculares carnes de Ternera completamente desnudas de aliño. Hamburgo sabe bien. Desde los sitios mejor vestidos a los puestos de salchichas de la calle. Incluso en la cafetería del lugar donde he estado trabajando, la comida era de primera. Tras las varias visitas a Hamburgo, que no tienen retorno previsto, se me ha quedado una sensación de ... no se cuando ni como, pero seguro que volveremos a vernos. Hasta pronto si nos vemos.